Lacar las puertas de madera en blanco o en un color claro moderniza la casa sin cambiar la carpintería. Es un trabajo laborioso, pero muy agradecido.
El proceso
- Desmontar las puertas y retirar manillas y bisagras.
- Limpiar y desengrasar.
- Lijar para abrir el poro y eliminar el brillo del barniz.
- Aplicar una imprimación de agarre adecuada para madera barnizada.
- Dar dos o más manos de laca o esmalte, con lijado suave entre manos.
- Dejar curar antes de volver a montar.
Pistola o rodillo
La pistola deja el acabado más uniforme y profesional. Con rodillo de espuma fina y paciencia se consigue un resultado muy digno en casa.
¿Lacar o cambiar?
Si las puertas son macizas y están en buen estado, lacarlas suele salir más a cuenta que sustituirlas. Si están dañadas o descuadradas, valora el cambio.